La piscina del Diablo, la piscina más peligrosa del mundo.

No, no es el título de ninguna película. La piscina del Diablo es eso mismo, una piscina natural situada en la parte sur de África, y concretamente, el pequeño infierno está en las cataratas Victoria siendo un baño apto para cardíacos.

Las catartas Victoria

Ya va tocando, el sol asoma cada vez más y los pantalones piratas empiezan a dejar nuestras velludas piernas al aire. Y eso también se nota en los blogs, o mejor dicho en quien escribe y las ganas de tocar temas más frescos que no se limiten a salas de racks. Para poneros en situación os diré que la piscina del Diablo (o The Devil’s pool) se encuentra en las cataratas Victoria, un impresionante accidente natural situado y divido entre la frontera de Zamibia y Zimbawe Zimbabue; unidas éstas por el puente de las Cataratas Victoria, un puente de arco parabólico construido en 1905 que une el distrito de Livingston en la región sur de Zamibia con Mashonalandia occidental, provincia de Zimbabue.

Vista aérea de las cataratas y del puente

El nombre le fue otorgado por David Livingstone, un explorador escocés que en 1855 topó con las cataratas, que por aquel entonces únicamente recibían el nombre de Mosi-oa-Tunya ( el humo que truena ), nombre local. Éste decidió bautizarlas con el nombre de reina Victoria, y tras el paso de los años, finalmente derivó en como las conocemos hoy en día. Son consideradas patrimonio de la Humanidad por la UNESCO desde 1989 en toda su extensión, aproximadamente de 8.780 hectáreas.

La piscina del Diablo

La piscina del Diablo se encuentra en la cuna de las cataratas, en el mismo salto. Únicamente en Septiembre y Diciembre, que el caudal es bajo y los niveles de agua descienden considerablemente es posible acceder y bañarse sin estar loco, que aún así, tela.

Está situada a cien metros de altitud desde el mismo fondo de las cataratas y aunque no es la piscina más grande del mundo si que se considera la más peligrosa. Si no fuera por la tranquilidad de las aguas en esa temporada, la propia fuerza del salto de agua precipitaría a los bañistas catarata abajo, encontrando una muerte segura. Aún así, la impresión sabiendo que ese peligro no existe es bastante, y sino echadle un ojo al siguiente vídeo, donde mozos y mozas, guiris y guiris, se juegan el pellejo.

Con algo de ayuda de la siempre fiel Wikipedia